¿Harás caso a todo lo que se dice?

Estamos inundados de información. A veces útil y otras simplemente entretenida, pero sobre todo estamos bombardeados de consejos y verdades apocalípticas.

Sí señores, esas frases de más o menos  140 caracteres que condensan “verdades universales” de lo más estresantes… y por eso es momento de parar y reflexionar.

Digamos que estos días he estado analizando algunas de los consejos que generan más estrés laboral.

Por orden:

-“Has de tener presencia en Twitter, Facebook, redes sociales corporativas, anuncios, artículos, blogs”.

-“No te olvides de completar adecuadamente tu perfil de linkedin, meterte en grupos, proponer temas y linkar contenidos interesantes  porque es allí donde bucean ahora las empresas”.

-Y última y más reciente…“Pon todo tu esfuerzo en internet, pero olvídate de la web porque ha muerto”.

Esta última, y responsable del presente post, me la dijeron en una gran compañía española nacida, y frondosamente desarrollada, en la pomada de las redes sociales. Y podría casi asegurar que al escucharla, mientras montaba una cámara para grabar un video “para el online”, pude sentir un crack a la altura de mi lumbago. ¿Cómo puede ser que ya esté muerta la web si la mayoría de las empresas están empezando a interesarse realmente  por sus contenidos ahora?

Se ve que, como el portavoz de dicha noticia vio el pánico en mis ojos, quiso consolarme: “No es que esté muerta como tal, pero no interesa más allá de su uso en dispositivos móviles”. He de admitir que me serenó la aclaración, pero sobre todo me sirvió para reflexionar sobre la importancia que le damos a todo lo que nos dicen y el agobio que realmente puede llegar a suponernos cumplir con todos esas verdades “inminentes”.

Así que, para todos aquellos que sientan periódicamente esa punzada de estrés cambiante, párense y, sin perder la perspectiva de futuro, repitan, como si de un mantra se tratara, la frase que nos decía el psicólogo de mi colegio “trabaja deprisa, pero sin equivocarte”. Porque, si bien es cierto que las cosas cambian vertiginosamente, la velocidad puede llegar a bloquearte.

Si has llegado hasta aquí, no te pierdas el vídeo.Ducha

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