De proactivo a subversivo

Si tuviera que elegir una palabra que condensara el espíritu empresarial de la década pasada sería, sin lugar a dudas, PROACTIVIDAD.  El de proactividad es un término acuñado al calorcito de las “vacas gordas” cuando las empresas contrataban gente, los clientes pagaban por los productos y todo fluía con una inercia poco estratégica.

El concepto que se nos transmitía es que nosotros éramos la empresa. De nuestra intención colaborativa dependía el éxito y crecimiento del negocio. Éramos importantes y nuestras ideas, por muy peregrinas que pudieran parecer, podían servir para alcanzar los objetivos.  De manera que debías estar constantemente teniendo ideas relacionadas con el negocio ergo te pasabas el día pensando en el trabajo ergo ¡¡vivías en una versión del mundo  Google sin saberlo!!

Pero ese tiempo pasó y de repente la proactividad, para algunas empresas, ya no siempre significaba tener un espíritu crítico y creativo constante sino simplemente limitarse a asumir la estrategia impuesta por la empresa. De repente, sugerir que el camino que se proponía tomar estaba alejado de las necesidades del mercado o de las novedades de los competidores pasaba de ser Proactivo a ser ¡Subversivo!

Total, que el trabajador pasó del mundo Google a Mordor. La confusión se empezó a apoderar del espíritu creativo y la seguridad del puesto pudo más que las filigranas de los brainstorming.  La contradicción en estado puro.

Y ¿cómo puede pasar esto? os preguntaréis. Muy simple, porque el término proactividad no existe. La RAE no lo contempla, no lo ha incluido en el diccionario, aún. Así que, desde aquí propongo que, para la próxima actualización del diccionario, se incorpore con la definición que más apoyos reciba:

a)      Aquella relativa al espíritu crítico e innovador, o

b)      La referente al apoyo sin fisuras a la política impuesta por la empresa

¿Por cuál os decantáis vosotros? Espero vuestros comentarios.

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4 Comentarios | Leído 293 veces

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4 opiniones en “De proactivo a subversivo”

  1. Claramente me decanto por la primera. Pero añadiría que también debe incluirse el espíritu emprendedor, entendiéndolo como la capacidad de proponer, promover o liderar iniciativas a todos los niveles. Si una organización consigue eso de sus personas tiene un potencial enorme.

  2. Como José Antonio, me decanto por el primero. El proactivo, es el que innova dentro de la empresa, pero no solo bajo las ideas de la misma, sino haciendo crítica a determinadas acciones de la firma.
    El proactivo es un emprendedor (palabra de moda hoy día) pero desde dentro de la empresa. En su día, en mi blog espuse un post al respecto
    Saludos y enhorabuena por tu escrito!

  3. julio dice:

    Dado que la libertad es la capacidad de crear diferentes opciones para responder a una situación; y dado que cuando solamente disponemos de dos opciones, en general suponen un dilema ( los humanos no los llevamos muy bien), permíteme crear algunas más:
    La pro actividad es la capacidad de dar la respuesta que más te conviene en un momento dado.
    Es no limitarse a reaccionar (dar una respuesta previsible en función del estímulo que te presentan).
    Es seguir el modelo más efectivo de actuación humana: “ERE” (Estímulo – Reflexión – Actuación)
    Es tener la capacidad de crear un espacio entre el estímulo y la respuesta que tú eliges dar al mismo.
    Es, en definitiva, desarrollar un principio básico en la vida: Conciencia (la capacidad de darse cuenta de lo que ocurre en tu interior y lo que ocurre en tu alrededor.

  4. Paco dice:

    Evidentemente me decanto por la a), aunque quizás la definición de la RAE, iría un poco en otro sentido, mas bien en la rápidez en hacer las cosas, lo cual no indicaría que se hiciesen bien o incluso peor.

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